Fuente: Grial - Wikipedia
El Santo Grial era el cáliz que usó José de Arimatea para recoger la sangre de Jesucristo en la Cruz. En casi todas las versiones de la leyenda, es la misma copa usada por Cristo en la Última Cena.
El término “grial” proviene de graal (inglés), grail (francés), gradalis (latín).
Leyenda inglesa
En la Edad Media existía la Orden del Santo Grial, que guardaban el cáliz y la lanza con la que fue herido Jesucristo.
Según ellos, el cáliz habría pertenecido a José de Arimatea, un rico comerciante judío, que según la Biblia, organizó la Última Cena.
José de Arimatea habría solicitado a Poncio Pilatos que se le entregara el cuerpo de Jesús (a quien hizo enterrar en una tumba de su propiedad) y la lanza con que fue herido (que quedó en su poder, junto con la copa).
Como José era un rico comerciante, en un viaje de negocios habría llegado hasta Albión (isla mitológica que se identifica con Gran Bretaña). Allí se quedó a vivir y levantó la capilla de Glastonbury.
Al morir José de Arimatea se dice que se fundó la Orden del Grial para custodiar las reliquias. En la época del rey Arturo el guardián de las reliquias era Sir Pelles. Balin quiso robar las reliquias a Pelles y se batieron en un duelo pero al perder su espada Balin ante Pelles tomó la lanza sagrada y le hirió, pero inmediatamente el castillo se derrumbó debido a la profanación de la reliquia.
Las reliquias desaparecieron de la Tierra hasta que un caballero puro de corazón las encontrara. Ese fue Galahad, quien al morir se las llevó al Cielo.
Leyenda española
Unas tradición aragonesa cuenta que el grial fue guardado y utilizado por los apóstoles en Jerusalén. De allí habría pasado a Antioquía, llevado por San Pedro. Posteriormente se habría trasladado a Roma, donde fue usado por 23 papas hasta el pontificado del griego san Sixto II. Este papa (quien ejerció el papado durante un año, desde 257 a 258), asustado por la persecución romana— lo envió a Huesca (España) custodiado por el joven diácono Lorenzo para que fuera escondido en las lejanas montañas de Aragón.
Diversos lugares aragoneses marcarían la ruta del Santo Cáliz: la cueva de Yesa, San Pedro de Siresa, San Adrián de Sasabe, San Pedro de la Sede Real de Bailo, la catedral de Jaca y, hacia 1071, en el monasterio de San Juan de la Peña, en donde se dice que permaneció hasta que en 1399 el rey Martín I se llevó el vaso sagrado al palacio de la Aljafería de Zaragoza, donde estuvo más de veinte años, después de una breve estancia en Barcelona, acompañando al rey.
En el año 1424 el Cáliz habría sido trasladado al Palacio Real de Valencia por orden de Alfonso el Magnánimo, que agradecía así su ayuda al reino de Valencia en sus luchas mediterráneas.
En 1437 la sagrada reliquia fue entregada al Cabildo Catedralicio en nombre de su majestad, como donación, y allí habría permanecido durante siglos, excluyendo necesarias excepciones como las guerras napoleónicas o civiles, así como dos visitas de regreso a San Juan de la Peña en los años 1959 y 1994.
Este Santo Grial que hoy se conserva en la catedral de Valencia es un vaso de calcedonia (piedra semipreciosa) de 7 cm de altura y 9,5 de diámetro. Científicos españoles lo han fechado en torno al cambio de era (siglo I). Pero no procede de Jerusalén sino de un taller de Antioquía.
El Grial esotérico
En esoterismo, el Santo Grial es una fuente de energía inagotable, la piedra filosofal, el secreto de la vida eterna, un objeto capaz de desestabilizar el orden del mundo, y quizá también la finalidad misma del mundo.
La Edad Media
Los poderes místicos del Grial no se reconocen en el Nuevo Testamento, sino en leyendas medievales.
La leyenda del Santo Grial fue recogida por el cantar sajón de Perceval, caballero que lo buscó.
Los templarios
Los Caballeros Templarios nacieron tras la primera cruzada (siglo X). Protegían a los peregrinos y cruzados en sus viajes a Jerusalén, y durante doscientos años acumularon donaciones pías (religiosas) para dicho fin.
Al terminar la segunda cruzada (siglo XII), se quedaron sin objeto y, por lo tanto, sin gastos, por lo que fueron acumulando grandes cantidades de riqueza.
El proceso contra los templarios iniciado por Felipe el Hermoso, rey de Francia, acusándoles de blasfemia, hechicería y adoración de Satanás, probablemente buscaba fines económicos, pero hizo que las generaciones posteriores creyeran en los poderes místicos de la orden, creencia acrecentada por el cumplimiento de una maldición lanzada por el Gran Maestre Templario Jacques de Molay desde el cadalso (patíbulo). También se supuso que los templarios poseían un objeto mágico y lo llevaron, en su huida, hacia Inglaterra (según la leyenda, la noche de San Juan en la que ejecutaron a Jaques de Moley se vio a algunos caballeros templarios huir de la ciudad en una carreta llena de heno).
Los cátaros
El Santo Grial también se ha relacionado con otros grupos religiosos perseguidos durante la Edad Media, como el de los cátaros.
Variados griales
Muchos cálices se reputan como los auténticos griales de la Última Cena. Entre ellos, el Santo Grial de la catedral de Valencia, en España; el Cáliz de Antioquía de la Colección Cloisters del Metropolitan Museum of Art, o la Sacra Catina de Génova.
Grial como descendencia de Jesucristo
Algunos autores proponen que el término «Santo Grial» en realidad proviene del francés sang real o ’sangre real’ y que en lugar de ser la copa de la última cena de Jesús de Nazaret, el Santo Grial sea la descendencia directa del propio Jesucristo y María Magdalena a través de la dinastía de los merovingios (dinastía de reyes francos iniciada por Meroveo y derrocada por Pipino el Breve). Esta teoría fue popularizada en el bestseller “Sangre santa, Santo grial” escrito por Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln y, sobre todo, por la novela bestseller de Dan Brown, El código Da Vinci. También Umberto Eco hace un uso farsesco de la misma en El péndulo de Foucault.
Literatura y cine
La leyenda del Santo Grial ha sido fuente de inspiración para cientos de obras literarias, óperas e incluso películas:
* Perceval o El cuento del Grial de Chrétien de Troyes.
* La ópera Parsifal de Wagner.
* Excalibur (película de John Boorman).
* Indiana Jones y la última cruzada (con Harrison Ford).
* El código Da Vinci de Dan Brown.
* El Péndulo de Foucault de Umberto Eco