El Grial simboliza la aspiración a la plenitud interior, a la autorrealización personal en la unión con lo divino, y su búsqueda, como biografía del alma misma, ilustra el laberinto de ese tránsito, de esa escapada hacia delante que sobreviene al héroe y en la que se ve irremisiblemente envuelto.
El héroe, lanzado hacia lo desconocido, rompe continuamente con su pasado.
Su aventura sin embargo no debe concebirse como una cadena casual de fenómenos extraños, sino como algo vital y reconocible en su experiencia más íntima. Como una prueba diferida en el tiempo, gradual y selectiva, a través de la cual se perfecciona.
Es un camino de salvación en definitiva que culmina con su transfiguración personal, pues el héroe está conminado -una vez que ha sido llamado y pese a sus errores- a cumplirla.
Perceval (podríamos llamarle de igual modo épico…), recibido en el castillo del Rey Pescador, es el primero de los caballeros que contempla este singular y misterioso ritual.
Precedida por unos pajes que portaban una lanza y dos candelabros encendidos y seguida por otra joven dama con una bandeja de plata, aparece una hermosa doncella que sostenía el grial de oro entre sus manos (llamémosle Lírica…).
El amor de la mujer estimula e inspira el valor del héroe, impulsándole en su evolución personal. Como primera plasmación del amor universal, el caballero se verá envuelto en una deriva sentimental.
Entre la seducción amorosa de la mujer, por un lado, y la gloria y la inspiración divina por otro.La feminidad representa el lado emocional y la vía del conocimiento directo e intuitivo.
Épico y Lírica están llamados pues a esta búsqueda…
